domingo, 9 de agosto de 2009

Una escritora encantadora


He modificado una poco, y a mi conveniencia, el título del último libro de Marian Keyes, "Un tipo encantador" para hablar hoy de esta escritora, de libros y de literatura.

Como en el anuncio que hasta hace poco daban en televisión con el difícil fin de fomentar el maravilloso entretenimiento de leer y que retrataba a una hija copiando todo lo que hacía su padre y rezaba algo así como "si tú lees, ellos leen", yo encontré bien pronto en los libros, no sólo una escapatoria vital al aburrimiento, sino también un salvavidas y una pasión con la que viajaría el resto de mi vida. Supongo que,como leí el otro día "entre el destino y la persona hay un vínculo indisoluble" y que -hubiera o no "copiado" a mis padres en esta afición-yo estaba destinada a los libros. Pero la realidad es que crecí viendo a estos seres llenos de páginas por todas partes(despacho, estanterías, comedor y hasta en la cocina, pero sobre todo, en las mesitas de noche)y, como quien se cría en el campo y hace de los grillos en verano sus amigos, yo enseguida me hice camarada de los libros que me han acompañado y batallado conmigo en todas las guerras de mi vida, resultando en algunos casos más heridos que yo. Había tantísimos en mi casa que llegué a presenciar incluso en una ocasión la versión moderna de la quema que hacen en "Don Quijote de la Mancha" de los libros de caballerías para evitar que el viejo Alonso Quijano siguiera enloqueciendo de tanto leer. Estaban apilados en montañas en el suelo del descansillo sobre todo, creo recordar, novelas policiacas y ejemplares de Sherlock Holmes, iban todos a la calle porque literalmente nos comían los libros. Pero dio igual, para un amante de la lectura es inevitable que estos amigos se acaben reproduciendo nuevamente como los conejos a velocidades vertiginosas y, de repente, en menos de lo que canta un gallo, la casa volvió a llenarse nuevamente de obras. Esto tiene mucho mérito en una familia que ha sobrevivido a ocho mudanzas, no sabremos nunca la cantidad de textos que se perdieron con ellas.


Tengo una tendencia innata, como ya se ha podido observar en este blog, a enrollarme como las persianas, y todo el párrafo anterior sólo lo necesitaba para contextualizar mi primer encuentro con Marian Keyes. Fue el año pasado, recién llegada de vuelta otra vez al norte, una tarde de sábado buscaba en esa pequeña biblioteca, que es la casa de mis padres y para llevarme a la mía, lomos de volúmenes que llamaran mi atención, o más bien mi intuición (siempre escogo los libros por corazonadas, de lo que deduzo que más bien son ellos los que me escogen a mi). Ese día "Susi para principiantes" me eligió. Y a partir de ahí, seguí yo sola. Como soy un poco compulsiva, si un autor o autora me gusta devoro sus títulos como si fueran palmeras de chocolate a ritmo considerablemente rápido y empiezo a ser cliente asidua del Corte Inglés, de FNAC, o sobre todo, del "Estudio", de la calle Calvo Sotelo en Santander( ya no quedan librerías pequeñas, y es una pena)en busca siempre de otra obra del mismo escritor hasta agotarla por completo. Eso me ocurrió el año pasado con toda la bibliografía de Marian Keyes.


Parte de ella fueron regalos de cumpleaños o de Navidad y la mayoría salieron de mi bolsillo al que le pasa lo mismo que a mi padre, que le sale más caro un libro que una noche de fiesta porque en una sola madrugada consume en páginas el equivalente económico a una cara borrachera. Así fui dando con títulos como"¿Ahí alguien ahí fuera ?", "¿Quién te lo ha contado?(mi favorito, y el único prestado), el último leido, "Rachel se va de viaje", o el último publicado y que da nombre a esta entrada, "Un tipo encantador".Todos ellos tienen una cosa en común, además de que su autora pudiera ser perfectamente la Jane Austen de hoy, y es el tipo de protagonistas: mujeres de entre veinti muchos a treinta y pocos, con los clásicos problemas de las solteras, pero también con las innegables y míticas ventajas de las mismas. Sobra decir que si me he alimentado de estos libros durante un tiempo ha sido porque me sentía identificada con sus personajes hasta tal punto que soñaba ,mientras leía, que también yo podría contar las peripecias de mi propia vida con ayuda de mis amigas. Si alguien ha leido el último artículo de Carmen Posadas en el Semanal XL, "El club de las viejas confundidas", sabrá mejor a lo que me refiero porque bien podría ser el tipo de mujer con el que se define la articulista, el tipo de mujer al que aspira ser cualquiera de las "chicas" de Marian Keyes o yo misma ("Sólo pretendo tener el aire de una persona joven. En otras palabras, parecerlo por la forma en que me muevo, sin rigidez y también si afectación. En realidad a lo único que aspiro es a parecer una señora de cincuenta y seis años que intenta tener el mejor aspecto posible. Y en cuanto al club de las viejas confundidas, espero resistir un año más la tentación de vestirme de nena")


Por si alguien quiere leer lo último de esta autora, sólo diré que "Un tipo encantador" va sobre un tema tan trillado, y no por ello poco interesante, cual es la violencia de género. Y ,como por razones de trabajo, conozco un poco los entresijos de este tema escabroso, hay un común denominador entre esta realidad y la ficción de la novela que retrata a la perfección y desde el principio, la escritora: el silencio que domina este problema.


Emma Peel

3 comentarios:

  1. Voy a atreverme a comparar los libros, con los amigos(as), y es que los encuentras desde tu infancia de muy diferentes tipos(de conveniencia, sinceros, falsos), pueden ser mejores o peores, se pueden perder por el camino en las mudanzas,... pero siempre estarán ahi cuando los necesites. Lo puedes volver a coger para leerlo, o volverlo a comprar si lo extraviaste, pero sus consejos y lo que te ha hecho reir o llorar, eso una vez vivido, nunca podrás perderlo.

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  2. Bonita entrada pero que puedo decir despúes de las palabras de Mery. Reconozco que no soy una gran amante de los libros, lo mio es la musica, aunque me encantaría dedicar mas tiempo a la lectura...

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  3. Estoy de acuerdo con Hell, después del comentario de Mery poco más queda decir.
    Emma, ánimo¡¡

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