
sábado, 1 de agosto de 2009
De nombres y barcos: "El Beiramar"

domingo, 19 de julio de 2009
Lo que uno lleva consigo


viernes, 19 de junio de 2009
Un ángel español en la India


sábado, 13 de junio de 2009
Poner la otra mejilla
domingo, 31 de mayo de 2009
¡Chau, Mario!

tengo que despedirte pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero...
que trato de convencerte
que al maltiempo buena cara
pero seguis como si nada...
claro que voy a despedirte
No se por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario..."
Y con la palabra "chau" nos dijo adiós Mario hace cosa de dos semanas. Y yo, que pertenezco a esa escuela de carcamales que todavía lee y escribe versos, como en otras entradas he dejado ver-para quien haya sabido leer entre líneas-un poco de mis grandes amores y otro poco de las cosas a las que les debo lo que soy hoy, hoy dejo entrever aquello a lo que más le debo y lo que ha sido, es y será siempre el amor de mi vida ,aquella que es la poesía. Hace no mucho recorté de una revista un "pico de oro"de la cantante Lady Gaga que decía así :"La música es mi único amor; nunca se dará la vuelta y me dirá que no me quiere". Pues bien, hasta ese punto amo yo también la poesía, que ha sido además la única que ha conseguido salvarme la vida no en una, ni en dos, sino en miles de ocasiones. Cuando el amor no lo ha podido todo (como siempre esperamos), cuando por pudor no he sido capaz de recurrir a mis buenos compañeros o cuando los padres ya estaban lejos física o mentalmente de nosotros ella siempre ha estado allí. Por eso creo que cada vez que un poeta abandona este mundo se pierde irremediablemente una posibilidad más de entender esta vida.Y por eso esta entrada para Mario Benedetti, al que le gustaba la gente que,como me dicen a mi, nunca deja de ser aniñada.
Titulaba un periódico español el día después de su muerte la noticia de esta manera: "Madrid con una esquina rota". "España recuerda a Benedetti como el poeta tímido que no rehuyo nunca el compromiso (Benedetti se negó siempre a publicar en España haste la desaparición del régimen franquista), como el escritor cordial que nunca perdió la alegría pese a sus exilios y que convirtió la península ibérica en su segunda patria. España supo devolverle ese afecto. Este 18 de mayo,al menos por una vez, Madrid se pareció un poco más a Montevideo que a Buenos Aires". Supongo que el poeta Uruguayo prefería el Montevídeo de su infancia al Buenos Aires donde conoció el mundo gris de las oficinas burocráticas. Y aquí es donde comienza mi homenaje, mis versos preferidos del señor Mario Benedetti.
Supo retratar como nadie el agobio del trabajo monótono,que conoció"igual que un poeta que decide trabajar en un banco"(como cantaba La Oreja de Van Gogh )o igual que esta poeta que decidió trabajar en un juzgado,un lunes por la mañana (igual un lunes como el de hoy, en el que casualmente lees estos versos):
"Volvió al noble trabajo
pucha que triste
que nos brinda el pan nuestro
pucha que triste
me meto en el atraso
hasta cuando dios mío...
dos veinte, cinco quince
me aplasta, me golpea.."
Por sus versos me doy cuenta hoy de que he empezado a hacerme vieja:
"Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía..."

A través de su poesía puedo explicarme mejor cuando hablo de amor, decir "te quiero"" a quien quiero decírselo me resulta más sincero, y dedicar estos versos a mi compañero -y estas letras van escritas con toda mi intención- me parece menos cursi que dedicar mis propios versos:
"Tus manos son mi caricia,
mis acorde cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor , mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro..."
Y por último, si no fuera por Benedetti, yo creería un poco menos en la justicia y sería un poco menos optimista:
"....Cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río
cantamos porque el cruel no tienen nombre
y en cambio tiene nombre su destino...;
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca,
cantamos porque creemos en la gente
y venceremos la derrota...;
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta;
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza"
Emma Peel
sábado, 4 de abril de 2009
Palabra de honor.
domingo, 29 de marzo de 2009
El escalón de abajo
Después de pasarme los domingos de los últimos años esperando el suplemento de "El Pais" para, cada dos semanas, leer las "Pequeñas infamias" de la señora Carmen Posadas, hete aquí que descubro otra de las muchas posibilidades de internet. Yo. Yo, reacia total a navegar todo lo que no fuera el mar; yo, no sólo poco diestra, sino más bien inútil total hasta para manejar el ratón (soy, para hacerse una idea, de las que localizado visualmente mi objetivo en el ordenador, pego la huella de mi dedazo índice a la pantalla ante las regañinas y la mirada estupefacta de hermano, novio, amigo o ayudante informático de turno); yo que -como Miguel Delibes dijo en una ocasión- creo firmemente que del corazón, de la cabeza a la pluma hay un impulso que el teclado no puede trasmitir y por tanto seguía (y sigo de vez en cuando) escribiendo con mi vieja estilográfica; yo, que,como Carmen Posadas -y cito literalmente palabras de su artículo "Algunas torturas veraniegas"-"en otras épocas de mi vida fingía que me encantaba despimporrame haciendo cosas todo el día para que no me tomaran por rara, para que mi novio de turno no creyera, por ejemplo que era poco "enrollada", o para que mis amigas no creyeran que era un ratón de biblioteca"; yo (otra vez) en fin...yo me encuentro con todos los artículos publicados por esta escritora de un plumazo -y nunca mejor dicho- gracias a esta navegación virtual.
Así puedo hoy comentar con quien se asome al blog no sólo uno, sino varios (Sólo varios, que lástima. Porque me gustaría tener tiempo, espacio y no resultar pretenciosa comentándolos todos, pero me temo que, sobre todo esto último, resultaría imposible. Por eso ya anunciaba que habría más). Hoy me voy a limitar a dos referentes a la búsqueda de la felicidad y a los efectos colaterales de la misma. Dos artículos ante los que mi vista se ha dormido rendida esta semana. Pues bien, habla esta gran articulista en "Efectos colaterales de la felicidad" del engendro de sociedad que hemos creado en la que hay obsesión por huir del aburrimiento, por estar haciendo continuamente cosas, por ocuparnos y sobrecargarnos de actividades (Y a nuestros hijos. Los que los tienen -recomiendo también el titulado "Dejad que los niños se aburran-). Y todo -esto lo digo yo- con tal de no pararnos a pensar, porque -también, esto es cosecha propia- pensar resulta aburrido, y además es de "poco enrolladas" o de gente que nos chinamos. Bien, pues colosalmente termina ese artículo Carmen diciendo que "lo paradójico y a la vez terrible, es que el tedio, no es otra cosa que un perverso efecto colateral de una vida feliz". Ni más ni menos. Ahí es nada. Así pienso yo tambien, caray, así que si no resulto muy tediosa, voy a continuar filosofando con lo que han escrito otros y creando mi página del blog, placer que no podría haber descubierto de no ser porque desde pequeña me enseñaron mis padres a aburrirme y se preocuparon así de dejarme encontrar mis propios mecanismos para sobrevivir al aburrimiento, que en mi caso fueron la lectura, la escritura y el pensamiento .Y así, de paso, me enseñaron a encontrar mi pequeña parcela de felicidad.
El segundo artículo se llama "La búsqueda de la felicidad" y entre sus líneas comenta la señora Posadas como hoy en día es tan dificil de encontrar porque nos empeñamos en comparanos con Angelina Jolie en vez de con nuestra vecina del quinto en estos nuevos tiempos de bonanza (pese a la crisis), a diferencia de lo que ocurría no tan antiguamente. Y tiempos de envidia, diría yo, aunque ciertamente envidia siempre la hubo. Y aquí es donde entra mi teoría (bueno, no es mía, ahora me explico) del "escalón de abajo". Me decía el otro día Rocío, la hermana de alguien querido que su abuela siempre le decía (que lío) que cuando se sintiese desdichada mirase el escalón de abajo, es decir viera que hay gente que está peor. Vamos , el viejo refrán de "mal de muchos consuelo de tontos " reconvertido en mal del de abajo, consuelo propio. Supongo yo que si fuésemos, en vez de con la cabeza tan altiva y con pretensiones tan ambiciosas como ridículas ; que si en vez de mirar tanto al escalón de arriba, mirásemos -como nos enseñaron nuestras abuelas- al escalón de abajo más a menudo, seríamos más solidarios y, por lo menos, menos infelices (valga la redundancia). Así nos va.
Pero como las comparaciones, desde luego para mi, siguen siendo odiosas aunque se trate de escalones, y no quiero correr el riesgo de que piense nadie que envidio la forma de escribir y el éxito de Carmen Posadas (que lo envidio,...las dos cosas) voy a dejar de navegar un rato y disfrutar del efecto colateral de amar la lectura. A ver si encuentro en el dominical de hoy las"Pequeñas infamias" de Carmen. Porque al fin y al cabo si ella no las piensa y las escribe nadie las puede llevar al maravillosos mar de internet.
Emma Peel
domingo, 22 de marzo de 2009
Las palabras que curan

Y si las que a mi me han curado pueden curar a quien, por casualidad, haya accedido a este blog, ahí van algunas de las perlas que contienen las páginas de esta obra. Las que me a mi me han ayudado:
domingo, 1 de marzo de 2009
Comedia Involuntaria
domingo, 8 de febrero de 2009
Desayuno con diamantes frente al Sugarpop
