Una sola vez es el número de veces que supuestamente encontramos el amor de nuestra vida.
"Once" es el título de una producción Irlandesa basada en la amistad de un músico callejero y una vendedora ambulante inmigrante. Como dije en mi anterior entrada, no es otra historia de amor. En ella se mezcla una relación de amistad, confianza, soledad, sueños, compromisos, anhelos, pasado, presente y futuro,cruces de caminos (destino o casualidad?), y segundas oportunidades.
A lo largo de nuestra vida son muchas las veces en que volvemos la vista atrás y nos planteamos que hubiera pasado de haber tomado otro camino en momentos puntuales. Haber estudiado en otra ciudad, no haber viajado a aquel lugar, no haber escuchado ese grupo, no haber probado aquella sustancia o no haber conocido a una determinada persona. A la larga la mayoría nos conformamos con lo que tenemos poque consideramos que hicimos lo idóneo, y en la mayor parte de los casos nos sentimos agraciados en unas ocasiones o deseosos de haber dado un paso que a la postre nos privó un futuro incierto, pero en todo caso intrigante.
Cuantos sueños habremos tenido a lo largo de nuestra aún mediana experiencia, que no hemos cumplido y que en muchos casos estamos convencidos de no llevar a cabo?. En mi caso, y tras ver esta obra, son muchos los recuerdos y las sensaciones que me vienen a la cabeza. Cuantas veces habré planeado con "brother" formar una banda de música, o haber viajado a ese lugar que tantas sensaciones alucinantes nos provocaba sin incluso saber donde se encontraba pero del que oíamos contar maravillas a nuestros mayores, e incluso cuantas veces habremos pensado qué fué de aquel amigo-a que conocimos tiempo atrás y con el que sentimos una especial conexión y que el tiempo y la distancia acabó por desgastar hasta incluso hacerlo desaparecer. A día de hoy creo que aún hay tiempo para completar muchas de estos "sueños", pero la verdad, tampoco hay que ser dramático porque cuantas de las experiencias y sensaciones vividas hasta el momento hubiera apostado años atrás que llevaría a cabo, y cuan féliz y afortunado me puedo sentir de ello. Creo sinceramente que ese bienestar debe encontrarse en un punto medio, equitativo entre aquello que anhelamos y aquello que conseguimos y disfrutamos. Y si no, y como dicen por mi tierra, "que nos quiten lo bailao!".
Con respecto a la peli contaros que la historia transcurre en Dublín, capital de Ireland (Eire) donde pude pasar cuatro veranos de mi adolescencia, y durante los cuales pude vivir experencias únicas, que si bien con el paso del tiempo han quedado en simples recuerdos, siempre consiguen llevarme una sonrisa a la memoria. Es más, hace unos meses y charlando con un buen amigo que compartió alguno de esos veranos conmigo, pudimos evadirnos y esbozar sendas sonrisas (vía telefónica, porque en mi opinión la voz de un amigo en muchos casos suele ser un espejo de la cara, que no del alma), a pesar de habernos comunicado a raiz de desagradables circunstancias de la vida.
Durante la misma pude recordar muchos de los sitios emblemáticos de Dublin por los que pasee en compañía de la tropa de imberbes españolitos, tales como Grafton Street, donde se apostaban numerosos músicos callejeros y que cuentan fué uno de los primeros lugares en los que los primerizos Bono, The Edge & co comenzaron a mostrar sus cualidades musicales. Igualmente la emblemática O'Connell Street, posiblemente la principal avenida de la capital, así como el río Liffey con los innumerables puentes que lo cruzan y que dibujan una de las estampas más características de la ciudad, flanqueada a uno de sus lados por el Guinness Storehouse junto al puente de St. James, sin duda lugar de peregrinación para todos los que saboreamos y apreciamos el jugo de cebada.
En este caso los personajes guían sus vidas orientados por sendos objetivos, la supervivencia y la felicidad, ya sea en compañía o en soledad, pero luchando en todo momento para llevar sus vidas hacia la consecución de sus sueños y necesidades (sentimentales, familiares y personales). Como la vida misma, si bien esta nos pone en muchas ocasiones en la tesitura de tomar decisiones que a la postre podrán ser definitivas en nuestras vidas, y de las que en la mayor parte de lo casos nos sentimos orgullosos y convencidos.
Sin más, os recomiendo muy mucho la peli, os dejo con una canción de la banda sonora, y os deseo a todos que cumplamos nuestros sueños. La vida es corta, y aunque hay días que pasan totalmente desapercibidos para nuestra propia experiencia, hagamos por no arrepentirnos el día de mañana.
Año nuevo, y como todos dicen, propósitos nuevos. Lo mío ha sido empezar realmente con mal pié, porque ahora mismo estoy con un tobillo dolorido tras una noche futbolera, y la verdad es que no era este mi propósito.
Este año como siempre habrá nuevos propósitos, sueños, ilusiones, sorpresas y acontecimientos totalmente inesperados en todos los sentidos. Y es a colación de esta breve entrada donde en la tarde de hoy, tras ver una peli recomendada encarecidamente por mi "brother", he tenido muchos recuerdos, preguntas e incluso algunos "deja vú" de épocas pasadas.
La película en cuestión es "500 días juntos", si bien su título original es "(500) days of summer", y la verdad es que tiene su sentido, y si no, no os perdais el detalle final del protagonista. La historia trata de chico que conoce a chica, chico que se enamora de chica, chica que besa a chico, y hasta ahí puedo contar, eso si, como dice el narrador, no se trata de una historia de amor. No os quiero desvelar nada porque espero que muchos podais verla y opinar. Aunque el sentido de mi entrada no va realmente en contaros la película, sino en todos los aspectos que de la misma pueden extraerse, y que en mi en concreto han originado en numerosas ocasiones sentimientos dispares, dudas, e incluso el hecho de sentirme identificado en algunos pasajes y situaciones de la misma.
Una de las citas de la película hace referencia a la obsesión de uno de los personajes por encontrar el amor de su vida, basada en su afición a la música triste del pop británico y a una mala interpretaciónde la película "El graduado". Y creo que en esto, tanto yo como muchos de los que leais esta entrada, podemos estar de acuerdo en que en muchas ocasiones el contenido de innumerables canciones, sean de quien sean, y vengan de donde vengan, crean una serie de expectativas, sueños e ilusiones que ayudan a crearnos fantasías ideales pero en muchos casos irreales en múltiples aspectos de nuestra vida (sentimental sobre todo). Del mismo modo, en muchos casos nos refugiamos en estas mismas letras en aquellas situaciones en las que una vez que han tenido lugar determinados acontecimientos nos sentimos los auténticos protagonistas del video-clip de nuestro grupo preferido. Y eso sí, en esos casos, la interpretación de las mismas suele ser realmente cruel, vamos, con tintes masoquistas. Como dice el prota de la peli "las tarjetas de felicitación, las películas y el pop solo potencian mentiras y corazones rotos,...y somos los culpables, por dejar que otras personas pongan en nuestras bocas palabras que no significan nada, y no poder hablar libremente".
De igual modo la película me ha resucitado una duda que albergo desde casi pequeño, y que ni la experiencia ni la misma vida me han podido esclarecer con certeza, aunque tengo mi propia opinión al respecto. Es la dualidad destino-casualidad. ¿Cuantas veces habremos dicho que el destino estaba escrito o que todo ha sido fruto de la casualidad? ¿Porqué dependiendo de los intereses personales en determinadas situaciones hacemos responsable al destino de nuestras visicitudes y en otras achacamos todo a la simple casualidad? ¿Cuanto hay de casualidad y de prefijado (si se puede hablar así del destino) en la vida de cada uno? No busco respuestas, pero seguro que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia interpretación y utilizamos uno u otro en función de diversos criterios. Por mi experiencia personal y laboral, puedo decir que son innumerables y frecuentes las ocasiones en las que me planteo esta pregunta y no he conseguido nunca encontrar una respuesta convincente. Sin ir más lejos, como os he contado al inicio de la entrada, hoy me encuentro convaleciente de una lesión en el tobillo izquierdo, a siete días del aniversario de Emma, situación que muchos recordareis ya se produjo hace un año coincidiendo con estas fechas. ¿Casualidad o destino?, os podría contar algunos factores que hablarían de destino y otros tantos de casualidad, pero la verdad, creo que todo depende del cristal con que se mire. Y por cierto, entre las múltiples interpretaciones mi abuelo decía en estos casos que "es de Dios querer" y mi padre, un experimentado en vivir desgracias ajenas explica que todos nacemos con fecha de caducidad, como no, pero ya fijada desde el inicio de nuestros días. Interpretaciones mil.
Y por último hacer una breve referencia a la peli, a su estilo indie y a la temática de relaciones chico-chica. No una relación convencional, una relación que comienza con el "solo amigos" no suele tener un buen final, y más cuando existe contacto físico. Una vez leí que el sexo era la forma más rápida de destruir una amistad, y la verdad, creo que es muy cierta, aunque en ocasiones pueda no ser tan dramático, pero a mi parecer se rompe una barrera que altera la confianza, el respeto y en muchos casos la admiración que podamos haber mostrado por dicha persona. Siguiendo con la peli decir que me encanta su estilo indie, su estética, y como no, su bada sonora con bandas como Belle & Sebastian, Feist, Simon & Garfunkel, The Smiths, Spoon, y muchos más, que consiguen dar un auténtico toque original fresco y con encanto, dentro de un contexto, que creedme, recuerda a pelis como "Alta Fidelidad" de John Cusack e incluso a "Once" producció irlandesa de la que os hablaré en otra entrada, totalmente recomendables para los amantes de este género comedia romántico-dramático-indie. También opino que el conjunto de estos aspectos la convertiran en una comedia atemporal, y que persistirá creando adeptos, preguntas y viendose muchas personas identificadas en un modo de vida, unas relaciones chico-chica y una forma de pensar y de actuar. O eso espero.
Me despido, no sin antes desearos un féliz año, mucha salud y justicia. Y que cada uno confíe en lo que desee, destino o casualidad. Os dejo con una pieza musical de la película. Enjoy yourself!
Os deseo a todos una feliznavidad y que os lo paseis pelota. Cada uno celebrará estas fechas a su manera, con familia, trabajando, soñando, renegando, bebido,...pero lo necesario es que lo pasemos lo mejor posible. Porqué?, ni idea, yo trato de pasar todos los días de mi vida lo mejor posible, y ya es muy difícil, pero al menos lo intentamos.
Bueno amigas-os, que lo paseis genial y aquí os dejo una interpretación de la Navidad con mucho humor.
"El secreto de sus ojos" es el título de la última película que me ha hecho recordar porque llamamos al cine el séptimo arte. Ni la amiga que me la recomendó ni yo pudimos despegar los ojos de la pantalla durante las practicamente dos horas que duró la cinta. El mismo director, Campanella, reune a Ricardo Darín y a Soledad Villamil nuevamente después de "El mismo amor, la misma lluvia" y cuenta la historia de un oficial de Juzgado argentino que, tras jubilarse, decide escribir una novela sobre el asesinato de una joven no castigado por la Justicia que veinticinco años atrás instruyó su Juzgado. Y con ello su mente y la del espectador vuelven al Buenos Aires de mediados de los años 70, de la época de represión de las Juntas Militares y a la historia de un amor no resuelta.
Así, volviendo atrás en el tiempo, se presenta la Secretaria del Juzgado, Irene, vestida con un abrigo y una boina roja, bellísima a los ojos de un pequeño Darín trajeado de negro. Esa es la imagen que, desapercibida a la vista de la mayoría, no se si enamoró al oficial "Espósito", pero si provocó en esta espectadora algo que comprendemos muy bien algunos de los que nos dedicamos a la misma profesión que interpreta ella en la película, admiración.
A partir de ahí se mezcla el relato de un amor confesado sólo a través de la mirada, de entonces y de ahora,(porque "los ojos hablan") y de la búsqueda de respuestas del funcionario al que todo conduce de nuevo al "caso Morales" en el que "no se hizo Justicia, aunque se hiciera una justicia" porque por fin se ha convencido de que aquello "no fue en otra vida, fue en esta". Él desde el pasado de la mano de su compañero de oficina judicial y amigo, Sandoval, readentrándose en su pasión (y es este personaje quien, además de provocar casi todos los momentos cómicos de la película, le descubre al protagonista, sentado en un bar y ante una copa de no se que bebida, como encontrar al asesino y de paso, el secreto de sus ojos porque"se puede cambiar todo de una persona, pero hay una cosa que no se puede cambiar, no se puede cambiar de PASIÓN"). Y ella desde la soledad de un despacho cuya puerta se abre y se cierra ( una escena que me resultó muy familiar) según las circunstancias ( como en los despachos de todos los Secretarios Judiciales que he conocido) , pero siempre desde el presente porque "su vida entera fue mirar hacia adelante( atrás no es mi jurisdicción. Me declaro incompetente")
Yo también.Con películas como esta se puede decir que se aprende mucho de la gran pantalla, como se aprende también de un libro, de una profesión, de los sentimientos, de los "ojos" o de la vida. La recomiendo.
"Charlas con Troylo" es el título de un libro de artículos de Antonio Gala que dedica a su perro Troylo, a un perro que ya se ha ido. Desde pequeña ha habido perros en mi familia, pero Troylo fue el primer perro de mi vida que era por fin sólo mío, por eso le puse el nombre que yo quise (frente a "Laro", "Corocota" y otros nombres cántabros que me aconsejaron para un perro de aguas santanderino y blanco, albino que decían en la Andalucía a la que me trasladé sola con él y donde los aguas son negros o marrones) porque si hay algo que amo tanto como a los animales es la literatura y mi perro tenía que llevar el nombre de un perro"literario". La Emma Peel de entonces contaba 27 años, los mismos que tenía el Troylo de mi historia (en vida de perro son casi 4 años) cuando se murió corriendo feliz detrás de sus compañeros y de su segundo dueño (o el primero, ya no lo se muy bien) en un campo de Úbeda, de la Andalucía a la que yo me lo llevé en una jaula para animales en un vuelo Santander-Málaga. No se si es una de esas "no casualidades" o esa edad fue fruto del azar, como lo sería el que este perro acompañara a Melboy justo hasta casi el 22 de octubre, el día de su examen, como lo hizo otro de mis perros, Kalín, que no se fue tranquilo hasta ver que conseguía mi plaza y elegía mi destino. No se, como digo, si, entre otras cosas, para eso vinieron estos dos perros a nuestras vidas; o es que sencillamente pienso demasiado.
El día que Mell boy me llamó para contármelo era un domingo en el que estaba a punto de escribir mi entrada semanal en el blog y no pude ni empezar ese artículo. Ni ninguno los domingos que siguieron a ese. Una de las lectoras a las que obligo a leer lo que escribo, Tania, me escribió un mensaje el otro día diciéndome"vuelve al blog", me di cuenta de que no podría hacerlo si antes no dedicaba este espacio a despedirme de Troylo porque -como ya he escrito que opina Pérez Reverte- cada vez que muere un perro el mundo se convierte en un lugar más triste. Y desde luego, mi mundo se volvió sencillamente peor desde que Troylo lo dejó de habitar.
Nunca sabré como hacerte llegar, querido perro, ni a donde (todavía me pregunto, igual que si fuera una niña pequeña, si existirá un cielo de los perros) lo triste que se ha quedado tu dueña desde que te has muerto, como decía Unamuno en unos versos que pensé que tardaría muchos años en tener que volver a recordar. Como tu marcha ha sido tan inesperada, al revisar uno de los artículos del blog en el que te mencionaba, me di cuenta de como presupuse que envejeceríamos juntos. No ha sido así y no se si casi mejor. No debimos de hacerlo mal el tiempo que vivimos juntos cuando soy consciente de que no pude haberte dado más. De que no pudiste haber disfrutado más. Me repito si escribo otra vez que los humanos deberíamos aprender de vosotros los perros. Yo debería aprender. Me he ahorrado verte envejecer y extinguirte (extinguirme un poco yo también contigo), que me consta que es lo más doloroso de cuidar a un chuco. El precio, justo o no, es que ya no te verá más cuando vaya a Úbeda. Ya no te vi la última vez que fui en el hueco en el que te gustaba esperar en la puerta del garaje y sólo quien haya tenido perro y lo haya perdido puede entender que se me cayera el alma a los pies. Lo que más añoraré de ti es tu mirada cuando me instalaba unos días en tu nueva casa y salía a buscarte (o salías tú a buscarme a mi) y al decirte solamente una palabra,"amigo", me mirabas y te echabas encima intentando abrazar como abrazamos los humanos e intentando decirme como poca veces sabemos decir los humanos:"gracias, amiga" .
Esta es la primera vez que escribo en esta pantalla algo mío directamente sin usar el artículo de algún escritor de escudo para emitir mis opiniones y ejercer mi aficción a la escritura, era ahora o nunca; y esta es mi última "charla con Troylo" pública. El resto de charlas las mantendré en privado, como mantengo con todas las cosas que ya he perdido, para que nadie crea que estoy mal de la cabeza. Cuando te marchaste me dijeron que debemos asumir sin mayor drama que los animales han venido a este mundo para hacernos la vida más feliz. Sin más. Así que, gracias, amigo, por haber hecho mi vida más feliz.
Carmen Posadas. Artículodel XL Semanal del domingo 27 de septiembre "CADENA DE FAVORES"
"Se trata de una iniciativa que se ha puesto en marcha hace unos meses y que consiste en ofrecer favores de todo tipo. Así, quien visite la página encontrará una larga lista de personas que ponen a disposición de otras toda clase de cosas. Hay quien ofrece, por ejemplo, muebles o cochecitos de bebé usados y hasta quien regala un automóvil viejo...lo más curioso de esta cadena de favores es que está prohibido reclamar nada a cambio y esto es lo que ha llamado mi atención. No precisamente por el desprendimiento que implica (que también), sino por la gran inteligencia que demuestra. Porque lo cierto es que cuando uno da esperando recibir algo a cambio, lo más probable es que se sienta un tanto estafado. Y es que, inevitablemente, uno tiende a creer que su `favor´ es mucho mejor que lo que pueda recibir en compensación. Por el contrario, cuando no se espera nada, una misteriosa dinámica de las cosas hace que quien da, tarde o temprano, sea retribuido –y con creces– . . estas iniciativas se basan en la confianza. . . Se dice siempre que los momentos difíciles son los que dan la medida de lo que es cada persona, y lo mismo puede decirse de la sociedad en su conjunto. Porque al igual que en las épocas de bonanza –como ya hemos tenido ocasión de comprobar– florece la frivolidad más imbécil, el egoísmo infantil y el `me cachis qué guapo soy´, ahora, con las vacas flacas, ocurrirá todo lo contrario..."
Hace ya muchos años que lloré viendo en aquella película "Cadena de favores", a ese niño rubito tan inteligente y bueno que tenía la idea para un trabajo del colegio de , a partir de tres personas que hicieran un favor a otras tres a cambio de que estas regalasen otras tres deidades.. y así sucesivamente, cambiar el mundo. Llore-decía-porque la película no termina ,como no lo hace la vida casi nunca tampoco, de una manera justa. Y quizá porque me dedico a la justicia, es decir por lo que se suele llamar muy pijoteramente hoy en día "deformación profesional"(he observado la cara de la gente cuando suelta esta expresión tan guay), o simplemente por la sensibilidad tan inútil que padezco y que me hace amar tanto la poesía, las injusticias se me clavan en las entrañas y me salpican de dolor como cuando los "cazadores" de delfines se meten en la mar y los atraviesan con sus lanzas bañando de sangre la bahía. Así me siento yo cuando la balanza de esa diosa ciega se desequilibra. Y me callo porque , por "formación profesional" no puedo hacer otra cosa que mi trabajo, que es levantar acta o dar fe de las componendas que estupefacta tengo que ver cada día. Es dificil meterse en el pellejo de quien no es uno mismo, y por tanto es complicado que pueda entenderse mi dolor, como lo es comprender la sangre del delfin en la marea. Pero leer o escuchar, eso no es dificil.
Esta semana estoy de vacaciones, pero el sentimiento descrito se traslada a mi vida no laboral y a mi corazón privado. Allí, en ese ámbito si tengo más armas, además de la poesía y de este blog para exteriorizar la impotencia ante las sinrazones de la vida, tengo la cabeza; y , además, tengo algo divino que no se de donde me viene, algo que en este artículo Carmen Posadas llama confianza.
Y me he ido por las ramas, porque lo que yo quería decir se resume sin más en una cita que creo haber copiado ya en algun otra entrada de este blog "LO QUE DAS TE LO DAS, LO QUE NO DAS TE LO QUITAS". De muy niña, cuando ya empecé a no entender las injusticias me decía mi madre" HAZ EL BIEN SIN MIRAR A QUIEN" porque una buena acción siempre es recompensada( y eso, aunque me dejaran sola en el patio del colegio cada recreo me lo hubiera seguido repitiendo); me decía que las personas buenas son más felices, aunque no reciban contraprestación ninguna por lo bueno que hagan. Los años pasaron y dejé de estar sola en el recreo del colegio y en el patio de mi biografía personal porque encontré a mis cuatro amigas de toda la vida, así que mi madre tenía razón y una buena acción siempre es recompensada. Y con creces, también la señora Posadas se lleva la perra gorda con su opinión. Los años pasaron ( otra vez) y aún encima aprendí a ser feliz, así es que nuevamente mi progenitora también tenía razón, el bien hace más dichosa a la gente. Mi padre, también por formación profesional, mantuvo la boca cerrada-a disgusto, eso lo se muy bien-, pero no ha hecho en toda su vida nada que no fuera justo con la ley en una mano(mal que le haya pesado veces), ni nada que no fuera bueno con el corazón en la otra. En el Juzgado y en casa.
De adolescente escuché a un actor decir que los artistas deben partir de la nada , asumir que no tienen nada y que así todo lo que venga pueda ser considerado como un regalo. Ese consejo le valió que me haya tragado todas sus películas. Por aquellos años se repetía mucho eso de que el mal que hagas se te devuelve con la fuerza de un boomerang , multiplicado por tres. Todavía hoy cuando veo a niños en la playa jugando con ese disco no puedo evitar pensar:"cuidado, chaval, que como te vuelva triplicado el cacharro con la mala leche que se lo has tirado a tu colega, te quedas si ojo"
Y ya de adulta tengo muy claro que , por una extraña razón cósmica, metafísica, religiosa o lo que caraio sea DAR SIN ESPERAR es la respuesta a todo y la llave de la felicidad porque -como me aconsejó una vez una cuidadora de ancianos en el Hospital de Santa Clotilde de Santander- "NADA EN ESTA VIDA CAE EN SACO ROTO"; y como me dice tantas veces mi querido Mell boy, en referencia a mis quejas en temas como la amistad, el trabajo, o el propio blog"ES UN CAMINO SOLO DE IDA, no puedes esperar el retorno de lo que has dado, trabajado, dicho o escrito porque si fuera así, entonces no tendrías mérito".Tiene razón, claro. Así que yo hoy propongo a quien hay leido esto dar , dar , dar y seguir dando para que se ponga de una vez en marcha ese mecanismo maravilloso de la cadena de favores. Como en la foto que he escogido para esta entrada, está en nuestras menos.
«En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Es un extracto de uno de los últimos libros que he leido"La soledad de los números primos", de Paulo Giordano, un italiano novel de 27 años, físico y ahora también escritor. Me lo recomendó una amiga, asidua lectora de este blog y me sirve hoy para hablar otra vez de mi tema favorito: la soledad.
Cuenta la historia de Mattia y Alice en varias etapas: desde la infancia hasta la edad adulta, casualmente(o no, como siempre) hasta llegar a los años con los que cuento exactamente yo hoy en día. Narra como la predisposición genética a uno u otro tipo de personalidad, las vivencias de la infancia, o simplemente el azar o nuestro empeño marcan nuestro destino, uno que a algunos nos impide bien querer o necesitar compañía en general , bien poder compartir nuestra vida con alguien en concreto pese al amor mutuo que nos pueda unir a esa persona, porque -como muchos ya hemos tenido ocasión de aprender-ni el amor lo puede todo( se lo escuché una vez a Espido Freire en una conferencia en el Ateneo de Santander y me adueñé de la cita), ni en la vida acabamos todos felices y comiendo perdices.
Yo pertenezco sin ninguna duda a esa clase de números primos gemelos, pero no por estar imposibilitada para amar o recibir el amor de la persona que yo he elegido ( de eso ya se encargó en algunas ocasiones y con algunos amores de juventud la vida-como nos ha pasado a todos-dicho sea de paso), sino por formar parte del primer grupo arriba mencionado. Por ser de esos bichos raros a los que les encanta la soledad, esa "criatura primorosa que no sabe que hermosa", como decía la canción. Pues resulta que quien escribe estas líneas, por circunstancias personales y educacionales, con las que no voy a aburrir al personal, si sabe desde hace varios años de la belleza de la soledad. Escribió Carme Rigalt en una ocasión que la soledad es un cuchillo que sesga la vida. Quizá para muchos lo sea, quizá muchos no pueden o no saben vivir solos.
No pretendo que nadie sea como yo , porque-repito-soy una especie solitaria y extraña y no soy ejemplo de nada. Como tampoco creo que los personajes de este libro lo sean. Pero si me gustaría que aprendiésemos amar un poco a esa soledad, que tanto enseña y que, sin embargo, despreciamos de facto y de obra. Para mi ese querer esquivarla a toda costa es lo mismo que decir que uno no se basta, que uno no se quiere lo suficiente y que uno espera que sea el otro, que sean las circusnatncias externas las que lo salven. Creo que mientras no nos queramos cada uno a nosotros mismos con nuestras soledades diarias o temporales , no podemos exigirle a la vida la contraprestación de que sea otro el que nos quiera. Simplemente me parece cuestión de lógica y de supervivencia. Los de"fuera"(bien sean pretendidas parejas o amigos que deseamos) huelen la desesperación como los perros huelen el miedo y eso los aleja. Cuestión de inteligencia amar la soledad para ser un poco menos infelices porque si la escuchamos con atención tiene mucho que decirnos sobre la compañía.